Artículo de Ana de Diego

Todos guardamos excelentes recuerdos de los cuentos infantiles que nos leían de pequeños y de las famosas fábulas de Esopo.

Ana de DiegoEn Coaching utilizamos las metáforas, los cuentos y las fábulas porque son buenas herramientas para ayudarnos a reflexionar. Una de las fábulas que solemos utilizar es la del leñador y el hacha.

“Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo también, así que el leñador se sintió muy contento con su nuevo empleo.

El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles.

El capataz le felicitó y le dijo que siguiera en la línea. Animado por estas palabras, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó temprano.

A la mañana siguiente se levantó muy temprano y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño no logró talar más que quince árboles.

–Debo estar cansado –pensó. Y decidió acostarse con la puesta del sol para recuperar fuerzas.

Al amanecer se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Cada día talaba menos y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.

Preocupado por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando, asegurándole que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento. El capataz le preguntó:

–¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?

–¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles”.

No hace falta ser leñador para comprender la lección que nos enseña la fábula. Lo que sí hace falta es tomar conciencia de lo que hacemos en nuestra vida diaria y reflexionar sobre ello para cambiarlo y mejorarlo.

En este caso, el capataz hace las labores de coach y le pregunta, nada más, cuándo fue la última vez que afiló el hacha. Al igual que hacemos en coaching no le juzga ni le da consejos, solo le ayuda a reflexionar.

Es necesario vivir y trabajar con un propósito. Los momentos de trabajo deben verse acompañados por ratos de ocio y somos nosotros los que gestionamos todo eso. Es importante saber lo que me ayuda a descansar, a disfrutar, a enriquecer mi día a día. Es importante saber cómo “afilar el hacha”.

Déjame que te pregunte: ¿En qué te pareces al leñador de la fábula? ¿Qué haces tú para afilar el hacha?

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies.. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, más información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies